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Edificios históricos

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Aparte de los museos y pinacotecas, Madrid es una ciudad monumental en la que conviven edificios emblemáticos como el Palacio Real y la Plaza de Toros de Las Ventas, por poner dos ejemplos bien dispares. Son referencias arquitectónicas con las que convivimos a diario, y que en algunos de los casos abren sus puertas al ciudadano para ofrecerle lo mejor de su historia y personalidad.

Templo de Debod

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Parque del Oeste
91 - 366 74 15
www.munimadrid.es/templodebod

Metro: Plaza de España. Buses: 14 y 74.
Horario:
* del 1 de octubre al 31 de marzo:
- de martes a viernes: de 09:45 a 13:45 hh. y de 16:15 a 18:15 hh.
- sábados y domingos: de 10:00 a 14:00 hh.

* del 1 de abril al 30 de septiembre:
- de martes a viernes: de 10:00 a 14:00 hh. y de 18:00 a 20:00 hh.
- sábados y domingos: de 10:00 a 14:00 hh.

Último pase de visita: 15 minutos antes del cierre.

Cerrado los lunes y días festivos.

La entrada es gratuita.



Una lección en vivo de historia
en pleno Parque del Oeste
Cada elemento del conjunto
reproduce su ubicación original

El Templo de Debod fue mandado construir hacia el año 200 antes de Cristo, bajo mandato real y en honor de los dioses Amón e Isis, al sur del que siglos después sería el país africano tal y como lo conocemos hoy. La región de la Baja Nubia se encontraba muy cerca de la Primera Catarata del río Nilo y de Filé, el gran centro religioso de la diosa Isis. Distintos reyes de la dinastía Ptolemaica añadieron estancias a la capilla original y posteriormente fueron los emperadores romanos quienes modificaron y ampliaron su decoración y estructura. El tiempo hizo mella en el monumento religioso, que no obstante logró sobrevivir a un terremoto en 1868.

El antiguo emplazamiento del Cuartel de la Montaña aloja hoy un enclave muy adecuado para un vestigio de estas características. El edifico central y los dos pórticos que lo anuncian permanecen aislados del resto del parque por una valla disuasoria en el primer caso y un pequeño lago en el segundo. La colocación y distancia entre las tres piezas responde a su ubicación original, lo que consigue recrear con eficacia el aspecto solemne y místico del templo egipcio. Se trata de uno de los pocos conjuntos de este tipo que se pueden contemplar fuera de Egipto, y por lo tanto un auténtico lujo patrimonial del que la ciudad de Madrid puede sentirse bien orgullosa.



La "capilla del nacimiento" aloja
uno de los restos arqueológicos
Otra de las salas presenta
una maqueta del templo

El recorrido por el interior del templo es muy breve, sin que ello impida experimentar un pequeño viaje en el tiempo al estilo de “Érase una vez el hombre”. La sala de la entrada nos conduce a la Capilla de Adijalamani, la joya artística del Templo gracias a los relieves y frisos de sus dos paredes. Las figuras, inscripciones y dibujos representan ofrendas litúrgicas a los dioses y son relativamente fáciles de distinguir incluso para unos ojos de nueve años que no estén acostumbrados a las “radiografías” arqueológicas. Más adelante se encuentra el vestíbulo interior del santuario, cuya desnudez ornamental puede defraudar a primera vista. Por supuesto, nada es lo que parece. Todo en el Templo de Debod tiene su significación, pero es de esos monumentos que tenemos que prepararnos en casa si queremos que los niños se enteren de algo.

Las capillas laterales son parcas en detalle, por lo que es fácil que pase desapercibido el espacio destinado a las criptas, en sendos huecos a ras de suelo. Una de esas criptas comunica con el corredor -una suerte de primitiva sacristía- y las escaleras de acceso a la terraza. Otras capillas reciben los nombres de y Mammisi, Naos, Osiriaca o Uabet, y en ellas encontraremos primitivos sagrarios, iconos rituales y elementos religiosos que en un sentido u otro siempre se repiten en las distintas creencias.



Las estancias del santuario
se comunican entre sí
Pequeña parte de los relieves
consagrados a Adijalamani

Por último, en el piso superior se ha dispuesto toda la información que el turista demanda. En ella encontrará una maqueta de la región del Nilo en la que se encontraban Abú Simbel y Debod, con pequeñas señales luminosas que resaltan sus puntos de interés. También hay una reproducción a escala del propio Templo y una muestra de restos de sillares y dinteles. El resto de la sala está reservado a la tecnología propia de los modernos museos, con una amplia cobertura audiovisual y el resumen sintético de lo que acabamos de ver.

La visita al Templo de Debod es la excursión perfecta cuando se ha caminado largo rato por la Gran Vía y alcanzamos la Plaza de España. Se encuentra lo bastante cerca del centro como para tenerla en cuenta cuando queremos cambiar las compras por la cultura. Suele haber mucho turismo extranjero, por lo que conviene elegir cualquier día de la semana menos el sábado por la tarde y el domingo. Los más bebés no van a disfrutar tanto como sus hermanos mayores, ya que es una inmersión histórica más propicia para niños que ya tienen un concepto mínimanente definido de lo que es historia antigua y moderna. Y si llevas carrito, prepárate para manejarte mal y sin espacio. Subir a la terraza puede ser una odisea.



El sagrario de granito velaba
la estatua del dios Amón

Ermita de San Antonio de la Florida

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Glorieta de San Antonio de la Florida, 5.
91 - 542 07 22 * 91 - 701 18 63
www.munimadrid.es/ermita

Metro y estación de cercanías Renfe: Príncipe Pío. Autobuses: 41, 46 y 75.

Horario:
- de martes a viernes: de 09:30 a 20:00 hh. (durante agosto, de 09:30 a 14:30 hh.)
- sábados y domingos: de 10:00 a 14:00 hh.

Cerrado los lunes y festivos.

La entrada es gratuita.

Real Fábrica de Tapices

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C./ Fuenterrabía, 2
91 - 434 05 50
www.realfabricadetapices.com

Metro: Menéndez Pelayo y Atocha Renfe (línea 1). Autobuses: 24, 37, 54, 102 y 141 en la Avenida Ciudad de Barcelona, y C, 10, 14, 26 y 32 en el Paseo de Reina Cristina.



Horario:- de lunes a viernes: de 10:00 a 14:00 hh. (el acceso del último grupo se realiza a las 13:00 hh.). Todas las visitas son guiadas.

Cerrada los sábados, domingos y días festivos.

Teatro Real (Centro)

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Plaza Isabel II, s/n.
Información: 91 - 516 06 60. Oficinas: 91 - 516 06 00
Servicio de venta telefónica: 902 - 24 48 48www.teatro-real.com

Metro: Ópera. Buses: 25 y 39.

VISITAS GUIADAS: EL TEATRO POR DENTRO.
Un recorrido histórico por la zona noble del Teatro Real
Itinerario: entrada por la puerta principal (Plaza de Oriente) - Vestíbulo principal - Salones (Goya, Felipe V, Arrieta, Vergara y Carlos III) - 2ª planta - Restaurante - Café de Palacio - 6ª planta - Sala principal.

Horario:
- lunes, miércoles, jueves y viernes: de 10:30 a 13:00 hh.
- sábados, domingos y festivos: de 11:00 a 13:30 hh.
- martes: cerrado.

Las visitas son cada media hora o hasta formar un grupo mínimo de diez personas y un máximo de 25 personas.

Precio:
- visita general (60 minutos aproximadamente): cinco euros.
- mayores de 65 años y estudiantes hasta 26 años: tres euros.
- visita rápida (cuando por motivos técnicos, artísticos o propios del teatro no pueda realizarse la visita general, 30 minutos aproximadamente): tres euros.
- menores de siete años: entrada libre.

Las entradas se adquieren en las taquilas del Teatro Real de 10:00 a 13:00 hh. el mismo día de la visita.
Reservas de grupos e información: 91 - 516 06 96 ( visitasguiadas@teatro-real.com).


Nota: por razones técnicas o artísticas, el teatro o algunos de los espacios que habitualmente se visitan pueden permanecer cerrados al público. Asimismo, los horarios de las visitas pueden estar sujetos a cambios.

Castillo de la Alameda (Barajas)

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C./ Antonio Sancha, 1 -entre las calles de Joaquín Ibarra, Antonio Sancha y Manuel Aguilar).
91 - 366 74 15 (Museo de los Orígenes).
Metro: Alameda de Osuna y El Capricho. Buses: 105, 112, 115, 114 y 151.

Horario:
- sábados, domingos y festivos de 10:00 a 21:00 hh.

La entrada es gratuita.

Museo Arqueológico Caños del Peral (Centro)

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Plaza de Isabel II. Estación de Metro de Ópera.
91 - 366 74 15

Metro: Ópera.
Horario:
- todos los días, de 10:00 a 20:00 hh. 

La entrada es gratuita con el billete de Metro.

Palacio de Linares

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Casa de América. C./ Cibeles, 2.
91 - 595 48 00
Sólo visitas guiadas.

Horario:- sábados y domingos, de 11:00 a 14:00 hh. y lunes de 15:00 a 17:00 hh.
Precios:- general: 7 euros.
- estudiantes, desempleados, jubilados y minusválidos parciales: 4 euros.
- menores de 12 años y minusválidos totales: gratis.

Plaza de Toros de Las Ventas: Tauro Tour

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Plaza de Toros de Las Ventas
Metro: Las Ventas (líneas 2 y 5). Buses: 106, 110, 146, 21, 210, 38, 53 y 74.
www.las-ventas.com

Tauro Tour. Información y reservas: 91 - 556 92 37 * 689 - 37 09 72
(de lunes a viernes, de 09:00 a 14:00 hh., y de 16:00 a 18:00 hh.).

Horario
- martes a domingo: de 10:00 a 14:00 hh.
Precios
- adultos: 7 euros.
- niños (de 4 a 12 años): 5 euros.

Aparte de la visita al Bernabeu, la otra gran ruta turística madrileña en la que podemos encontrar más extranjeros que españoles es este recorrido guiado por la Plaza de Toros de Las Ventas. Veamos por qué...

"Ah, ¿pero se puede? Eso es lo que mucha gente pregunta cuando le cuentas que has estado en la Plaza de Toros de Las Ventas, conociendo el interior del coso y aquellos rincones a los que el visitante normal nunca puede acceder. Y es que no es fundamental que te guste la lidia para disfrutar de uno de los edificios más emblemáticos de Madrid. Para nosotros, la experiencia resultó muy similar a cualquiera de las citas divulgativas que el Colegio de Arquitectos organiza por lugares habitualmente cerrados al ciudadano de a pie.

El Tauro Tour tiene un aliciente añadido -casi pintoresco- , por cuanto se trata de una iniciativa dirigida casi de forma exclusiva al turismo extranjero. De la treintena de personas que configuramos el grupo, apenas siete éramos españoles. Como el guía acompaña habitualmente a japoneses, italianos y otros nacionales de diversa procedencia, éste elige los idiomas pertinentes -por regla general el castellano e inglés- para tratar de que nadie salga con una idea equivocada de lo que va a ver.



La perspectiva de los tendidos ofrece una panorámica global
Una vez abajo, la sensación visual cambia por completo

El recorrido comienza en el patio trasero de la Plaza, junto a la parte posterior del Museo Taurino, a los pies de la Avenida de los Toreros. Para acceder a esta zona de Las Ventas basta con localizar una especie de mural escultórico que representa a dos mayorales mientras pasean a nueve reses por la dehesa.

Tras una mínima caminata por sus vestíbulos interiores se accede a la Puerta de Caballos, donde el guía comienza su explicación detallada de toda la liturgia taurina. Muchos de los datos que aporta son básicos, como corresponde a una audiencia generalmente profana en la materia.



La visita incluye patios
anexos como el de la capilla
El callejón y las barreras, más cerca que nunca

La impresión inicial es que muchos de estos rincones ya los conocemos, bien por haber asistido a una corrida de toros o por haber ido a disfrutar de algún concierto o evento musical. Así ocurre con la que es entrada oficial a Las Ventas los días de actuación musical o circo. Un arco de medio punto se abre junto al cartel de la primera corrida celebrada en la Plaza, en tiempos de la República.

Otras veces la oportunidad se revela única, como cuando puedes meterte en los burladeros de la intendencia, sentarte en plena barrera o hacer un brindis desde el mismísimo centro del arenal. Mientras en el foso se recrean los momentos de tensión del toro que salta, la enfermería y el pasillo que accede a ella transmiten la blanca y fría sensación del peligro. Otra de las puertas conduce a la capilla, cuyo interior sólo se puede observar desde fuera y con cierta discreción.

El aspecto de Las Ventas desde el coso resulta impresionante, máxime cuando se comprueba un detalle siempre inapreciable en televisión, cual es la respetable inclinación hacia las tablas de todo el arenal. La panorámica se completa desde la altura de sus segundos vomitorios, a escasos metros de la tribuna de autoridades y el tendido donde se ubica la orquesta.



No vamos a hacer el paseíllo, pero apetece fantasear con ello
Los "guiris", fascinados ante
la belleza estética de la fiesta


En este particular “teatro de los sueños” taurinos que es “la plaza más importante del mundo” los visitantes van a encontrar varios paneles fotográficos que ilustran con su apoyo visual los argumentos del guía. Hay un momento ‘typical spanish’ que no nos gustó demasiado, y es la preceptiva (y voluntaria) toma de contacto con la capa y la muleta. La ruta finaliza con la visita a la tienda -muy chula y tentadora-, que por cierto es la única estancia de la Plaza bien climatizada.

Estadio Santiago Bernabeu: Tour del Bernabeu

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Paseo de la Castellana * C./ Padre Damián * Plaza de los Sagrados Corazones
902 - 29 17 09www.santiagobernabeu.com/contentid-10.html


Horario:
- lunes a sábado: de 10:00 a 19:00 hh
- domingos y festivos: de 10:00 a 18:30 hh.

Abierto todos los días del año excepto 25 de diciembre y 1 de enero.

Los días de partido la visita se cierra cinco horas antes del encuentro, limitándose el recorrido a los siguientes puntos: vista panorámica del estadio desde el mirador lateral oeste, Sala de trofeos y Tienda.

La visita queda condicionada a la celebración de entrenamientos a puerta cerrada. El club informará al visitante antes del acceso.

El acceso al Tour se efectúa por la puerta número 20 de estadio, situado en la Avenida de Concha Espina.


Precios
- Socios del Real Madrid: gratis menores y adultos.
- titulares del Carnet Madridista: menores de 14 años, 7 euros; adultos: 10 euros.
- otros visitantes: menores de 14 años, 10 euros; adultos: 15 euros.
Descuentos especiales para grupos y colegios.

La venta de entradas se efectúa en la Taquilla 10, junto a la puerta número 7 (lateral del Paseo de la Castellana).



Lo confesamos. Somos del Real Madrid… pero también tenemos previsto visitar el Museo del Atlético de Madrid antes de que echen abajo el Vicente Calderón. Bueno, diferencias futbolísticas aparte, el llamado “tour del Bernabeu” es algo que todo madrileño debería hacer al menos una vez en la vida. Desde un punto meramente sociológico, la visita es un auténtico espectáculo. La cantidad de turistas de todas las nacionalidades posibles que lo transita revela la dimensión internacional del club y el vertiginoso poder de atracción que genera el fútbol. 



Imagen de los dos primeros puntos de observación
Las autoridades e invitados
ven el partido desde el palco

Hablando de vértigo, la visita comienza por la parte más alta del fondo sur -el de la avenida de Concha Espina-, tras subir en un ascensor de paredes transparentes. El panorama desde arriba es poderoso y muy distinto del que conocimos algunos en la época de la "quinta del Buitre”. El estadio ha cambiado por completo y es ahora una instalación modélica y moderna, racionalmente distribuida y de una comodidad indiscutible.

La segunda parte del recorrido conduce al visitante por un pasillo que bordea la parte del estadio que mira al Paseo de la Castellana. En este vestíbulo continuo se describe la historia del club, con paneles informativos sobre sus distintos presidentes, la evolución del escudo o los diversos campos donde jugó el equipo hasta su llegada a Chamartín. Por una vez se han hecho las cosas bien y (casi) nada se obvia en este túnel el tiempo, desde la existencia del club social del Real Madrid en la antigua Ciudad Deportiva a la nunca suficientemente valorada historia de las dos secciones del Real Madrid: la de baloncesto y la extinta de voleibol.



Los banquillos de los jugadores siempre están muy concurridos
La Sala de Trofeos refleja
toda la historia del club

Pero bueno, el fútbol es el deporte rey y la atención se centra enseguida en los vídeos de las legendarias remontadas de los años 80, una puerta con la leyenda “El mejor club del mundo” que da acceso a la sala de trofeos y un espacio multimedia con los cánticos de la afición sobre una reproducción de la Cibeles. Las pantallas y paneles fotográficos llenan el ambiente de un triunfalismo muy propio, en el que los jugadores más relevantes del madridismo ocupan un papel destacado cual colección de cromos a gran escala.

La segunda mitad de la excursión es la más divertida. Tras pasar por un mini-bar de precios imposibles, el visitante puede descansar en una de las mejores gradas para ver el partido, la situada justo al pie de los palcos VIPS. A partir de ahí se accede a la parte más cercana al terreno de juego, de tal forma que casi podemos tocar las porterías con las manos. Los aspersores de agua riegan el césped -por cierto lleno de palomas futboleras- y rodeando el perímetro del campo encontramos los banquillos de los dos equipos, uno junto a otro y equipados con unos asientos similares a los de un avión. Las cámaras digitales agotan sus baterías en este sector del estadio, ya que todo el mundo quiere inmortalizarse en el palco de autoridades y sentarse donde lo hacen Raúl o Guti.



La sala de prensa, que tantas veces hemos visto en televisión
La tienda oficial es la últimaetapa de la visita al Bernabeu

El pasillo de los vestuarios está allí mismo, así que ahora toca repetir la rutina de los ídolos deportivos y llegar hasta las taquillas de los futbolistas y el jacuzzi en el que alguna vez se bañó Beckham. Para rematar esta fase “siéntase galáctico por un día”, el club abre su sala de prensa. Cualquiera pueda sentirse entonces un entrenador de primera categoría dictando la alineación de la gran final. Los últimos metros de la ruta nos conducirían al autobús del primer equipo, pero en realidad nos encaminan hacia la macrotienda oficial del club.

Llegados a este punto hay que comentar el gran ”pero” de la visita al Bernabeu: el precio de la entrada y la prohibitiva oferta de sus productos licenciados. Las dos plantas de la tienda se asemejan a una boutique de lujo, en la que todos miran pero sólo los privilegiados compran. Quizás por eso nuestra niña se llevó sin querer un llavero muy mono de 2,50 euros, del que no nos dijo nada hasta que llegamos a la cercana Plaza de los Sagrados Corazones. La verdad es que nos dio "corte" volver y aún lo tenemos en casa. En fin, cosas del fútbol moderno en el que sólo se habla de dinero…

Museo Atlético de Madrid (Arganzuela): Estadio Vicente Calderón

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Estadio Vicente Calderón.
Paseo de la Virgen del Puerto, 67 -acceso por el restaurante Sport Arena, junto a la puerta 23-
91 - 365 09 31 * 91 - 366 65 68 * 902 - 26 04 03
www.clubatleticodemadrid.com


Cómo llegar:
- en coche: desde la N-V y N-VI, por la M-30 y su salida del Paseo de la Ermita del Santo;
desde la N-II, N-III y N-IV, por la M-30 y su salida de la Glorieta de Embajadores.

Horario:
- de lunes a domingo de 11:00 h. a 19:00.
Días de partido desde las 11:00 y hasta el comienzo del mismo.
Días 24 de diciembre, 31 de diciembre y 5 de enero abierto de 11:00 h. a 14:00.
Días 25 de diciembre, 1 de enero y 6 de enero, cerrado.

* Horario de visitas guiadas al Estadio (recomendable reservar en el teléfono 91 - 365 09 31):
- de lunes a domingo a las 12:00, 13:00, 16:30 y 17:30.

Consultar días de partido o evento.

Precios:
- entrada general: 6 euros.
- entrada con visita guiada: 8 euros.
Abonados, socios no abonados y menores de 12 años: descuento del 50%.



En el derby madrileño de los museos deportivos, el ganador claro es el Atlético de Madrid. El secreto del éxito del Museo Histórico reside en la aportación del coleccionista Pablo Ornaque y su impresionante selección de objetos relacionados con el fútbol. 
Un maniquí de época y la foto de uno de los primeros campos de juego del Atleti ponen al visitante en situación frente a un viaje en el tiempo de lo más entretenido. La visita comienza con una primera y larga vitrina donde podemos encontrar el llamado "Espacio fundacional", en el que se ilustra con profusión sobre el nacimiento del antiguo Club Atlético Aviación. 
También se describen los precedentes del fútbol en diversas partes del mundo y sus primeros rasgos como el deporte que hoy conocemos. Abunda el papel antiguo en forma de entradas, fotografías, documentación histórica, etc. Los textos e ilustraciones resultan mucho más lúdicos de lo que cabría esperar, y se acompañan de algunos detalles que ambientan la época descrita, como un sombrero de copa, una pelota de trapo o fetiches similares. Todo se exhibe a ambos lados del pasillo y en vitrinas llenas de pequeñas piezas de sangre rojiblanca.



A la derecha del vestíbulo central se abre una zona que representa la vida cotidiana madrileña a comienzos del siglo pasado. En esta particular escena costumbrista vemos a un maniquí de niño uniformado con la camiseta del club, junto a un zapatero en plena faena en su taller y el reclamo comercial de una colchonería “el equipo colchonero”, ¿recuerdan?). Parece uno de esos dioramas gigantes del Museo de Cera, sólo que esta vez con ambientación balompédica. Figuran asimismo el vestuario y la enfermería del Estadio Metropolitano, el hermano mayor del Calderón. 
El espacio principal del Museo aloja las mejores piezas de la colección de Pablo Ornaque. Hay una zona de billares con modelos más o menos rudimentarios o modernos, y una columna central dedicada al fútbol infantil. También se muestran colecciones de cromos, juguetes y artilugios varios de los que conformaron el imaginario colectivo de varias generaciones.
Son los rincones más apetecibles de un amplio salón de trofeos, un aliciente del que disfrutan casi en exclusiva -aunque de qué modo- los seguidores del equipo en cuestión. Brilla intensamente la plata de los trofeos oficiales de Liga y Copa, y brillan los ampulosos diseños de los torneos de verano ganados por el equipo "de la ribera del Manzanares". La evolución en las camisetas oficiales del club es otra de las curiosidades expuestas, que son muchas y bien representativas de la cultura popular asociada al rito deportivo de los domingos.
 Las secciones deportivas también están representadas (balonmano, hockey, etc.) aunque siempre por debajo de lo que se merecen y de su trascendencia en los momentos de gloria. Este componente 100% de club se mezcla con otros detalles más genéricos - como la evolución de los balones y botas de juego-, exhibidos con mucho gusto y un atractivo inmediato para los niños.
La memorabilia y la anécdota marcan la pauta museística de una muestra "de tamaño humano", tan atlética que es capaz de romper la norma -aunque siempre para bien- de lo que se supone que hace grande a una entidad deportiva. Aquí conviven sin problema alguno los primeros carteles de los partidos celebrados en el Vicente Calderón con los recuerdos cedidos por insignes atléticos del mundo del arte y otras disciplinas deportivas: el capote de José Tomás, el bombín de Sabina, recuerdos del binomio Hombres G-El Canto del Loco que llenó el estadio en 2005, etc. Preferiríamos ver algo de los Rolling del 82, porque no será por falta de grupos o artistas internacionales que hayan elegido el Calderón como escenario para sus conciertos.
Subiendo unas escaleras contiguas encontramos las portadas de la prensa generalista y deportiva que más y mejor han glosado las hazañas, desdichas o heroicidades de un equipo singular como pocos. Siguiendo con las curiosidades, un puesto de escucha con cascos permite disfrutar de las canciones del álbum del centenario: "Somos socios del Atleti". Como vemos, un Museo de lo más entretenido y pintoresco, como corresponde a una institución carente por fortuna del elitismo del vecino madridista.



Los nombres propios del Atlético configuran una galería completa de héroes locales, aunque el club tampoco se ha olvidado de glosar a una de las aficiones más carismáticas del mundo. Aquellos que incluso se tatúan el escudo del Atlético a color en su nalga derecha -juro que conozco a un amigo que lo ha hecho- terminarán de levitar en la tienda oficial del club, justo a la salida del Museo.   
Quizás para compensar lo sucedido en el Bernabeu (ver reseña), nuestra hija se llevó sin querer un recuerdo en forma de lapicero corporativo de la Sociedad Anónima Deportiva. Tampoco esta vez nos dimos cuenta. Atención Rayito, ya sólo nos quedas tú...
La relación de espacios temáticos o “ámbitos” que constituyen el Museo es la siguiente: La Dama Atlética, Sala de Proyecciones, Historia del fútbol, Historia del Club Atlético de Madrid, Espacio fundacional, Escenografías: Madrid atlético y rojiblanco, Evolución del balón y las botas (1903-2007), Exposición de carteles históricos, Espacio “Artlétic”, Zona interactiva, La magia del Vicente Calderón, Homenaje a la afición, El mundo de las peñas, La prensa deportiva, Camisetas históricas, Ídolos de la afición, Nuestros jugadores internacionales, Los entrenadores del Club, Galería de presidentes; Exposición de trofeos: Intercontinental, Recopa de Europa, Vitrina de honor de competiciones nacionales: ligas, copas de España y Supercopa, Trofeos de prestigio, Villa de Madrid; Objetos curiosos históricos del fútbol, Espacio futbolines y juegos, Fútbol femenino e infantil, Historia de las secciones del club, El doblete, El centenario atlético, Presente y futuro del Atlético de Madrid SAD.   



EL TOUR
La visita al Museo tiene un complemento opcional, aunque imprescindible. Se trata del tour o visita al estadio Vicente Calderón, que comienza a las puertas mismas del Museo. Lo que más nos llamó la atención fue la rapidez con la que ésta se efectúa. Apenas hay tiempo para pararse a curiosear entre las explicaciones del guía de turno. Más que una ruta fue una carrera, y eso que había ganas por imbuirse del espíritu rojiblanco. Fuimos todo el tiempo retrasados y terminamos al borde de la extenuación, como si de un entrenamiento del primer equipo se tratase.
Los vestuarios y la sala de prensa constituyen los principales reclamos. A la entrada misma del campo se aprecia una anchísima chapa que recoge las firmas espontáneas de los visitantes precedentes. Nada más salir a cielo abierto nos encontramos casi a ras de césped, ya que el recorrido se efectúa por la parte baja de los graderíos. Tras atravesar uno de los fondos el grupo llega a la altura del palco de honor y accede con posterioridad a la sala VIP del estadio, con imágenes de gestas que glorifican a la institución. Pudimos acercarnos al terreno de juego pero no pisarlo, ya que se trata de uno de los tres verdes mejor cuidados del fútbol mundial y la prohibición es expresa. 

Donde sí pisamos fuerte fue en los columpios infantiles situados a escasos metros de la puerta del Museo. Nos vinieron de maravilla para culminar una tarde de lo más deportiva.

Centro de Interpretación Andén Cero: Estación de Chamberí

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www.esmadrid.com/anden0 * www.metromadrid.es

Plaza de Chamberí, s/n.
Metro: Iglesia y Bilbao. Autobuses: 3, 40 y 147.
Horario:
- de martes a viernes: de 11:00 a 19:00 hh.
- sábado, domingo y festivos: de 10:00 a 14:00 hh.

Cerrado los lunes.

La entrada es gratuita, con acceso libre hasta completar el aforo.



Pocas cosas hay tan madrileñas como el Metro, así que estaba cantado que esta recreación de la llamada "estación fantasma" iba a ser el éxito popular en que se ha convertido. Muchos la descubrieron como parte de la historia de "Barrio", la película de Fernando León de Aranoa, pero lo cierto es que esta vieja y abandonada estación de Chamberí siempre estuvo ahí.

Permaneció cerrada desde 1966, hasta que 40 años después despertó de su letargo con los primeros trabajos de rehabilitación. Formaba parte de la línea 1, entre sus hermanas de Martínez Campos (Glorieta de Iglesia) y Glorieta de Bilbao. De hecho, las explicaciones de la guía se ven interrumpidas de forma regular por la estruendosa irrupción de los trenes de la línea azul, que durante unos segundos atraviesan lo que un día fue paraba obligada para sus conductores.

La recuperación del todo este entorno puede ser catalogada de ejemplar, porque conserva el sabor de lo viejo y lo presenta de una forma muy atractiva para el visitante. El mobiliario y los andenes son en buena parte los originales, mientras que las paredes vuelven a brillar como quiso su diseñador, Antonio Palacios, empeñado en dotar a los accesos, pasillos, suelos y túneles de un acabado luminoso y colorista.



Azulejos y cerámicas en blanco y azul rodean al imaginario pasajero, quien se introduce en este viaje en el tiempo tras contemplar un documental de 17 minutos sobre la historia del Metropolitano en la capital. El visionado del reportaje se efectúa desde unas pequeñas gradas situadas en lo que un día bien pudieron ser las escaleras de entrada a la estación.

La zona de las taquillas habla por sí solo de tiempos mucho más austeros y sacrificados: los hornillos eléctricos te meten el frío en el cuerpo con sólo verlos en una de las esquinillas, los vestuarios para los trabajadores son espartanos y en general la instalación más parece un 'checkpoint' del Berlín de la Guerra Fría.

El recorrido de esta primigenia línea 1 llegaba hasta Vallecas, como bien se encargan de señalar los grandes avisos que pueblan los muros interiores. El aspecto del andén -"atención, estación en curva"- impresiona sobre todo por los anuncios originales que sobrevivieron durante años bajo decenas de carteles de papel. Esta preservación natural les permitió conservar su brillo original, aunque con esa pátina del paso de los años que tanto nos gusta a los amantes de lo "retro" y 'vintage'.




Las paredes y bóvedas sorprenden por una inclinación casi irreal, como en esas tremendas fotos que todos recordamos de la población civil refugiándose de los bombardeos durante la Guerra Civil. Todo el recorrido está cargado de una fuerte significación popular, por cuanto las explicaciones de la guía son extremadamente detalladas y resulta fácil encontrar una conexión sentimental con alguna de las historias de nuestro subterráneo favorito.

Centro de Interpretación Andén Cero: Nave de Motores

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www.esmadrid.com/anden0 * www.metromadrid.es

C./ Valderribas, 49 (esquina C./ Sánchez Barcaiztegui)
91 - 392 06 93 -información general y cita previa para grupos-
Metro: Pacífico. Autobuses: 10 y 56.
Horario:
- de martes a viernes: de 11:00 a 19:00 hh.
- sábado, domingo y festivos: de 10:00 a 14:00 hh.
Cerrado los lunes.

La entrada es gratuita, con acceso libre hasta completar el aforo.



La Nave de Motores de Pacífico forma parte de Andén Cero, el centro de interpretación de Metro de Madrid que recuperó para la ciudadanía la famosa “estación fantasma” de Chamberí. Ambas sedes comparten horario e incluso el documental que se proyecta a la entrada es el mismo, pero las dos instalaciones pueden ser visitadas aparte porque su naturaleza es bien diferente.
La que nos ocupa ahora fue una gran central eléctrica de transformación, que solventaba las carencias puntuales del servicio y aseguraba el funcionamiento óptimo de la red. Las compañías suministraban la corriente eléctrica y la Nave de Motores generaba con ella su propia energía. Tres motores Diesel procedentes de Alemania se encargaban del proceso. Su capacidad era tal que en diversos momentos de la historia cubrió las necesidades del resto de las subestaciones de Metro, de parte de la capital y en 1925 de las propias empresas suministradoras. Durante la Guerra Civil dio servicio a la ciudad del “No pasarán”.



El edificio data de 1923, el mismo año que se construyó la primera línea de Metro. La simbiosis histórica con la peripecia del tren subterráneo duró hasta 1972, cuando la Nave quedó definitivamente fuera de servicio. La recuperación arquitectónica del inmueble ha sido completa y se ha efectuado bajo una misma premisa: recrear lo más posible su aspecto original. También se han tratado con criterios museísticos su mobiliario y piezas de maquinaria, sometidas a un proceso de limpieza que literalmente las ha dejado como nuevas. El exterior del recinto está ocupado por varios anexos del Metro -como las oficinas de sus sindicatos-, que abarcan toda una manzana entre las calles Granada, Sánchez Barcaiztegui, Valderribas, Granada y Doctor Esquerdo.

El recorrido comienza en el espacio de acogida, donde se proyecta un reportaje de 17 minutos sobre la historia del Metro madrileño. A continuación se accede a la Nave, donde una guía ilustra sobre la utilidad de cada uno de los dispositivos. Las explicaciones están adaptadas a la edad de los curiosos, pero la complejidad técnica hace que se trate de una visita más apropiada para niños de los últimos cursos de Primaria o los primeros de la ESO. En cualquier caso, los monitores hacen un esfuerzo por transmitir sus conocimientos en claves que los niños puedan conocer: “¿veis esto? Pues se parece mucho a las calderas del Titanic”, “esta máquina necesita una reserva de aceite para poder funcionar, igual que los coches”, “arriba había una especie de superordenador que controlaba todo lo que salía de aquí”, etc. También hay un par de monitores de plasma que refuerzan la lección teórica sobre el funcionamiento de lo que estamos viendo.



La sala entera huele a garaje, a un olor de aceite denso y permanente que impregna con fuerza el interior. Su intensidad se disipaba abriendo las grandes cristaleras por las que entra el sol desde el exterior. Gracias a esta luminosidad se aprecian a la perfección las macroestructuras de calentamiento y refrigeración, las tuberías de ventilación o incluso las chimeneas situadas en un flanco del edificio. Las paredes son de azulejo blanco, una marca de identidad que posteriormente se trasladó a la red de Metro, ya que con ella se dotaba al interior de las estaciones de un entorno más acogedor.

El tamaño de los motores resulta impresionante. Sistemas hidráulicos, relojes de presión, aislamientos eléctricos, bidones de almacenamiento... todo gira en torno a esas gigantescas ruedas que les daban vida. Los Diesel cuentan con una parte superior a la que se accede mediante escaleras, aunque los visitantes tienen que conformarse con apreciarlas desde abajo.


En este garaje a escala 100 no hay calendarios de chicas, sino descomunales llaves inglesas en las paredes, pulcras aceiteras y depósitos para los paños de los técnicos. Tanto la provisión de los elementos como su disposición en la Nave venían determinados por los técnicos alemanes… y se nota. La racionalidad más cartesiana organizaba la rutina de trabajo. Incluso hay una entreplanta que preside la estancia al estilo de la película “Metropolis”, esa muestra de expresionismo en blanco y negro que denunciaba los peligros del culto al maquinismo. Desde este púlpito tecnológico se controlaban las órdenes y medidas de las distintas operaciones.

Congreso de los Diputados (Centro)

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Palacio del Congreso de los Diputados
Carrera de San Jerónimo, s/n.
91 - 390 65 25/6
www.congreso.es


Visitas guiadas individuales:
- todos los sábados por la mañana, excepto en el mes de Agosto, en algunas jornadas concretas por actos institucionales y en los días festivos.

La visita es gratuita y no se reserva.

Los grupos acceden por la verja de la Carrera de San Jerónimo cada media hora y en número no superior a cincuenta personas, iniciándose la visita a las 10:30 hh. y entrando el último grupo a las 12:30 hh. Para acceder es necesaria la presentación del Documento Nacional de Identidad.

Los sábados 26 de diciembre de 2009 y el 2 de enero de 2010 no se realizan visitas a la Cámara.


Visitas guiadas por grupos:
Pueden ser solicitadas por cualquier entidad (centro educativo, cultural, asociación, etc.), mediante el envío de una carta al Departamento de Protocolo de la Cámara por correo o fax, en la que conste:
- nombre de la entidad
- dirección completa, teléfono y persona de contacto
- número de visitantes (posteriormente se solicita su nombre y D.N.I.)

Los alumnos de centros escolares tienen que estar cursando, al menos, 1º de E.S.O.

Cada grupo será de un máximo de 55 personas, pudiéndose concretar más de una visita para una misma entidad si el número de personas excediera de dicho número.

Las visitas se realizan de lunes a viernes (salvo el mes de agosto) en el horario general de la Cámara, de 09:00 a 14:30 hh. y de 16:00 a 18:30 hh., siempre que la actividad parlamentaria lo permita.

Monumento Homenaje a las Víctimas del 11-M

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Estación Ferroviaria de Atocha. Plaza del Emperador Carlos V.


Horario:
- de 10:00 a 14:00 hh. y de 16:00 a 20:00 hh.
- marzo: de 10:00 a 02:00 hh.

La entrada se cierra quince minutos antes del horario establecido.

El aforo de la sala es de 200 personas.

No está permitido el acceso con objetos que desprendan humo, como velas, incienso, etc. No se permite la entrada con animales.

Al objeto de garantizar la presurización de la sala, las puertas de entrada y salida no podrán mantenerse abiertas al mismo tiempo, salvo en caso de emergencia.

La permanencia en la sala en casos de afluencia masiva estará condicionada por un circuito señalizado que garantice la fluidez en su interior, y evite tiempos de espera prolongados.

 

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