Restaurante
La Cueva de la Luna
Calle
Luna s/n. TITULCIA.
91
- 801 03 30
Cocina
mediterránea. Servicios: Aire acondicionado y terraza/jardín.
Horario:
-
de lunes a domingo, salvo los martes: de 13:00 a 17:00 hh. y de 20:00 a 02:00
hh.
Cómo
llegar:
A
unos 30 Km. de Madrid, por la N-IV hasta el desvio a Ciempozuelos por la M-404.
Nuevo
salto en el vacío de Madrid Infantil, esta vez para adentrarnos en el mundo de
la Españamágica de Sánchez Dragó o los ya fallecidos Jiménez del Oso o Antonio
José Alés. No es que seamos especialmente proclives a lo oculto y misterioso
-excepción hecha de las notas de nuestros hijos-, pero existe en Titulcia uno
de esos santuarios de lo misterioso que dan mucho juego tras el estreno del
último Harry Potter.
La
Cueva de la Luna permaneció oculta hasta 1952, cuando unos vecinos de Titulcia
descubrieron en un terreno del municipio un pequeño agujero, posiblemente
excavado por algún animal. La curiosidad les hizo cavar con una azada, hasta
que cayeron en lo que se adivinaba como un túnel subterráneo sin final
aparente.
Al
igual que pasó con gran parte del patrimonio rural durante el franquismo, el
desinterés popular cayó sobre el enclave. Tuvo que ser un matrimonio alemán el
que revitalizara el enigma de la Cueva con un intenso trabajo de investigación
en 1974. La pareja llegó a la conclusión de que la Cueva ramificaba sus
pasillos en una forma perfecta de cruz, tal y como lo hacían los templarios.
Una cúpula principal sirve de eje central a las distintas galerías.
El
hecho de que todos los vestíbulos y salas de hipotética oración o culto
estuvieran enterrados convertía la existencia de la Cueva en un desafío para
los historiadores y arqueólogos. El debate generó asimismo el súbito y
apasionado interés de los amantes de lo esotérico e ignoto. Las teorías se
dispararon, aunque la titularidad privada de la finca parece haber sido un
obstáculo para la realización de un estudio riguroso por parte de los
organismos públicos pertinentes.
Lo
único realmente constatado es un documento del siglo XVI, que revela que el
Cardenal Cisneros mandó horadar en Titulcia una estructura subterránea y
coronarla con un humilladero que con el tiempo devino en ermita. El religioso
consagraba así la visión en el firmamento de una extraña cruz, que volvió a ver
en otras dos ocasiones en Cartagena y la africana Mers-el-Quivir. Su misión era
la conquista de Orán, aunque fue la aparición de esa extraña luminosidad la que
convirtió su gesta en un místico destino. ¿Milagro, leyenda, un OVNI medieval?
Quién sabe…
Resulta
chocante, aunque comprensible, que este punto de encuentro haya sido
aprovechado por los dueños para construir y regentar un restaurante de cierto
nivel, donde además es frecuente la organización de convites sociales de todo
tipo (cenas de empresa, banquetes de primera comunión, etc.). Quienes
simplemente quieran curiosear en la Cueva tienen la posibilidad de hacerlo
libremente, aunque deben hacerlo con sus propias linternas y pertrechos.
El
acceso se efectúa por una pequeña puerta situada a escasos metros de la entrada
del mesón. Desde ese punto se despliegan varios tramos de escaleras, en un
estado muy deficiente que convierte la bajada en algo tan peligroso como
emocionante. Cautela pues, y adelante que lo que nos vamos a encontrar es todo
un incentivo para la imaginación de nuestros niños/as.
El
gran desafío se encuentra en la última de las galerías, muy oscura y con un
terreno irregular que hace la marcha complicada. La recompensa llega al final,
cuando giramos la cabeza hacia el techo y descubrimos un punto de luz situado a
varios metros de altura. Se trata de una salida a la misma calle donde se
encuentra el restaurante, lo que da una idea de las grandes dimensiones de este
enigmático laberinto.
La
Cueva se ha convertido en un lugar de peregrinación para la comarca. Las flores
que presiden sus salas son la respuesta agradecida a deseos cumplidos. Muchas
de las ofrendas se realizan frente a unos habitáculos que recuerdan a las
capillas de las iglesias. Algunos techos presentan extrañas figuras circulares,
como un desafío más a esta mezcla de ocultismo, quimeras cabalísticas, ritos
masones, magia y hasta fenómenos paranormales.
Mucho misterio nos parece para lo que poco que
transmiten sus muy parcas hornacinas y ojivas, pero no seremos nosotros quienes
se metan a dirimir semejantes dilemas. De hecho, los más escépticos no pasan de
considerarlas meros almacenes de aprovisionamiento o almacenaje de grano,
alimentos y similares.
Preferimos
limitar nuestras conclusiones a que dentro de las galerías se palpa el
inquietante espíritu del misterio y la pequeña aventura de lo subterráneo. El
menor de nuestros hijos no se atrevió a entrar y tuvo que ser su hermana mayor
la que dejara en buen lugar el apellido de la casa. Salió de lo más orgullosa
de su hazaña y cargada de esa intangible energía positiva que dicen se respira
en el interior de la Cueva de la Luna.
Nota
prosaica: para reponer fuerzas y recuperarse de la expedición recomendamos
acercarse al Bar - Restaurante Kiosko Toskano, que además de especialista en
carnes, pescados, caza y menús, se encuentra justo al lado de una pequeña zona
de columpios y un espacio terracero muy cómodo para tener a los niños a la
vista. Se encuentra en la cébtrica Plaza de las Escuelas, 1 (91 - 801 01 33 *
91 - 801 03 65).