C./
Rodetas, 18. CHAPINERÍA.
91 - 865
20 98
Cómo
llegar:
- en
coche: por la carretera N-501, a la altura del kilómetro 54.
Horario:
- de
10:00 a 18:00 hh.
Chapinería
es una de las localidades situadas más al sureste de la Comunidad de Madrid. Se
trata de un acogedor pueblo, cuyo casco histórico permanece de momento a salvo
del impacto urbanístico del ladrillo -no así sus alrededores, todo hay que
decirlo-. Su Museo Etnológico está ubicado en el Palacio de la Sagra (C./
Prudencio Melo, s/n), aunque esta vez fue otro el motivo de nuestra visita.
Antes de
entrar de lleno con El Águila, conviene reseñar que el lugar más apropiado para
tomar la merienda es un lago artificial situado en la zona residencial del
municipio. Para encontrarlo no hay más remedio que ir preguntando a los
vecinos, ya que su acceso resulta más o menos complicado según sea el lugar del
que venimos. Este área verde está habitado por una docena de patos y viene bien
para aparcar el coche y descansar un rato, dormir una siesta sobre uno de sus
peñascos o simplemente pasear y tomar el sol.
Para
comer al aire libre,
el lago
artificial de la localidad
El
segundo mirador del edificiose adentra en el paisaje
El
Centro de Educación Ambiental El Águila está enclavado en una de las faldas del
pueblo, por encima de las dehesas de este rincón de la antigua provincia de
Madrid. Su arquitectura se sale de lo convencional en este tipo de
instalaciones, ya que el Centro está diseñado para aprovechar la impresionante
vista que se despliega frente a sus ventanales.
El
vestíbulo central está ocupado por una recreación del ecosistema que
caracteriza a la zona. La flora y fauna convive en esta pequeña muestra de pura
inspiración didáctica. Muchos de los elementos que se muestran son
artificiales, pero sirven perfectamente para introducir al niño en lo que va a
ver a continuación. Hay un nido de águila, un riachuelo que cruza el supuesto
campo y un montón de encantadores animalillos que perviven con dificultad en un
entorno amenazado. Aquí reina la encina y en torno a ella organiza su vida el
bosque mediterráneo.
Muchos
de los seres vivos que lo pueblan están representados en la primera sala, que
ofrece una selección de las especies más comunes en la región. Conejos,
lagartos y ratones son la cara del día, frente a esos otros compañeros del
reino animal que prefieren la noche para vivir. Los niños van directos a lo que
más les gusta, que son las grabaciones de los sonidos que mejor ilustran el
área natural que nos rodea. Unos paneles explican la interacción y el
equilibrio que se establece entre el hábitat y sus moradores.
El foso
del vestíbulo muestra
la
riqueza natural de la comarca
El mundo
animal, protagonista
de las
salas diurna y nocturna
El
espacio reservado a los animales nocturnos está aislado por cortinas y es la
parte estrella de la visita. En su interior se suceden los juegos interactivos
más divertidos, como los relacionados con la experimentación de los olores o el
reconocimiento táctil de los elementos sólidos que podemos encontrar en el
suelo natural de Chapinería y sus alrededores (plumas de ave, semillas,
hojarasca... e incluso residuos). La luz de este iglú se puede regular para
ambientar más o menos la sensación de oscuridad, mientras un cierto aislamiento
armoniza el recorrido por esta parte del Centro de Educación Ambiental.
A la
derecha de la sala en penumbra nos encontramos otro de los atractivos de El
Águila, que es un puzzle gigantesco sobre una de las paredes del vestíbulo. Las
piezas imantadas recrean la evolución histórica de la comarca, siempre desde un
punto de vista ecológico y de preservación de la riqueza natural.