Parque Dehesa - La Acebeda

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Acceso: M-978, kilómetro 3. Estado de la calzada: bueno (asfaltado). Equipamientos: mesas, papelera y barbacoa fija.

Cómo llegar:
Desde Madrid partimos de la salida A1 en dirección a la carretera de Burgos (N-I), hasta llegar a la salida del kilómetro 83. Una vez allí se toma el desvío a La Acebeda, que está situada a 3 kilómetros. Después de cruzar el pueblo, seguir los indicadores que conducen hacia el camping y la dehesa boyal ("boyal", ¡de bueyes!)

El Área Recreativa “Parque Dehesa de la Acebeda”, en el término municipal de La Acebeda, es uno más de los espacios protegidos que la Comunidad de Madrid destina al recreo público. La distancia respecto a la capital es de 86 kilómetros, y para llegar a este paraje hay que atravesar la pequeña localidad a la que pertenece. Al estar tan alejada del centro de la provincia, la afluencia de excursionistas suele ser menor. Esto convierte la zona en uno de los destinos “campestres” más apetecibles a la hora de organizar pequeñas celebraciones como cumpleaños, comidas familiares, etc.



El pequeño arroyo discurrejunto a la zona de recreo
Mesas y bancos por doquier, para comer a sol y sombra

Es recomendable dejar el vehículo privado en el aparcamiento del camping, bastante amplio, que está situado en la parte alta del barranco. Si nos pasamos o no encontramos plazas libres, existe una pista que baja hasta la zona de cocinas y mesas. Cruzando un pequeño puente nos vamos a topar con un pequeño descampado destinado al estacionamiento.



Este verano las barbacoas
han estado poco activas
Un niño y un tronco-puente:¿adivinan lo que va a pasar?

El enclave en sí se localiza al fondo del referido barranco, junto a la carretera que le da servicio. Se trata de un recoleto paraje rodeado de árboles y campiña, por cuya ladera baja un diminuto riachuelo. En la parte más llana se han dispuesto varias cocinas de piedra que facilitan las barbacoas, así como grandes mesas y bancos para que ningún comensal eche de menos su sitio.



Desde esta "silla de Felipe II"se aprecia toda la Dehesa
Las vacas llegaron primero
y son las dueñas de la finca

No es un lugar donde se puedan improvisar grandes excursiones, por lo que conviene acercarse cuando los niños son aún pequeños. Los chavales más inquietos suelen subir a un promontorio desde el que se divisa el valle, observar de cerca las vacas que pastan a escasos metros o vadear el puente improvisado que ha formado un tronco caído. El único “silencio roto” lo produce el ocasional paso de los trenes. Su recorrido atraviesa la parte alta de la montaña que tenemos enfrente, siendo su aparición de lo más fugaz.

NOTA: esta reseña no habría sido posible sin la colaboración del joven fotógrafo Diego Cabellos, autor de todas las imágenes, a quien agradecemos desde aquí su ayuda desinteresada.

 

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