Parque
Arqueológico de Carranque
Carretera
Carranque-Madrid, km. 34. CARRANQUE (TOLEDO)
www.patrimoniohistoricoclm.es/parque-arqueologico-de-carranque
Parque
Arqueológico de Carranque: 925 - 59 20 14
Oficina
de Turismo Comarcal: 925 – 54 42 40
Horarios
y calendario: - del 1 de abril al 30 de septiembre: de 10:00 a 21:00 hh.
- del 1
de octubre al 31 de marzo: de 10:00 a 18:00 hh.
* Días
que el parque permanece cerrado:
- lunes,
salvo festivos.
- 1 y 6
de enero.
- 1 de
mayo.
- 25 y
31 de diciembre.
* Días
de entrada gratuita:
- 18 de
mayo: Día Internacional de Museos.
- 31 de
mayo: Día de la Comunidad de Castilla-La Mancha.
- 6 de
diciembre: Día de la Constitución.
- 12 de diciembre:
Día de la Hispanidad.
- primer
fin de semana de octubre: Jornadas
Europeas de Patrimonio.
Actividades
adicionales:
-
visitas guiadas normales: con una duración aproximada de 45 minutos.
-
visitas guiadas especiales: con una duración de entre dos horas y media y tres.
-
talleres de mosaico y arqueología.
El
Parque cuenta con servicio de cafetería, tienda y áreas de descanso. Está
totalmente acondicionado para minusválidos.
Nuestros
vecinos castellano-manchegos tienen un vasto patrimonio histórico y cultural,
tan desconocido para los madrileños como singular en muchos casos. Merece ser
reseñado en su justa medida, máxime cuando éste se localiza tan cerca y
accesible desde Madrid como el Parque Arqueológico de Carranque, en la
provincia de Toledo.
La
importancia de este enclave radica en que se trata del único rastro en España
de la presencia de los nobles coetáneos del emperador romano Teodosio I El
Grande. La Hispania del imperio de Roma se manifiesta aquí en todo el
esplendor, ya que todo el entorno formaba parte de las posesiones de un notable
de la época.
La
máquina del tiempo nos lleva hasta finales del siglo IV, aunque no fue hasta
1983 cuando un vecino descubrió por puro azar la presencia de unos mosaicos. La
anécdota tiene su encanto, porque se trataba de un cazador que andaba buscando
su pieza, metió su mano en la madriguera y lo que sacó fueron unas teselas en
un estado de conservación asombroso.
Hoy en
día los trabajos de recuperación de los cimientos siguen en marcha y aportan
nuevos datos a la investigación permanente. Y mientras los profesionales
trabajan, los turistas recorren los cuatro puntos de interés de la finca: un
centro de interpretación que funciona como recepción, museo, tienda y
cafetería, y los tres edificios representativos de lo que alguna vez fue
Carranque: la Basílica, el Ninfeo y la Villa de Materno.
La
instalación cubierta de la Villa ocupa la mayor parte del tiempo de la visita
guiada, muy recomendable para que los niños se metan un poco más en ambiente.
La charla abunda en el detalle, por lo que se les puede hacer un poco tediosa.
Sin embargo, los adultos tienen ante sí un auténtico Museo del Prado del
mosaico romano. Héroes, dioses y composiciones argumentales clásicas de la
mitología protagonizan sus escenas y motivos, en un despliegue de veinte
habitaciones pavimentadas con este tipo de ornamentación exquisita. En las
distintas estancias también vemos pinturas murales y un elevado número de
mosaicos geométricos. Éstos representan diseños de una extraña modernidad, que
igual juegan con las simetrías que recurren a las prefiguraciones de las
esvásticas para embellecer sus suelos.
Queda
muy poco de la planta cuadrada del edificio, pero sí se distingue perfectamente
su distribución interior. Un patio comunicaba las distintas estancias, en las
que aún se pueden apreciar sus ingeniosos recursos de calefacción, suelo
radiante o las toscas pero eficientes infraestructuras que hacían funcionar las
cocinas y letrinas (sistemas de calefacción, cañeías y desagües…). El recorrido
se efectúa desde una rampa en altura, muy cómoda para quienes llevan sillitas o
carritos. La guía efectúa varias paradas frente a los puntos de mayor interés.
A la
salida de la Villa de Materno -que toma su nombre del supuesto aristócrata que
gobernaba la hacienda-, el Parque Arqueológico de Carranque se encamina hacia
el Ninfeo. Este pequeño edificio ha sido catalogado como aljibe monumental o
mausoleo, del que apenas si quedan en pie algunos de sus zócalos de granito.
La
última estación de esta visita a la gran villa del poderoso romano de Carranque
conduce al visitante hacia la Basílica. Este lugar de culto y enterramiento fue
inicialmente concebido para un uso civil, derivando posteriormente en
necrópolis. Lo atestiguan los sarcófagos visigodos, a las que se suman otros
enterramientos mucho más recientes. Hay que tener en cuenta que todas las
culturas que en España han sido dejaron su huella en Carranque, y que por ello
son muchos los detalles que así lo reflejan. Nuestra pieza favorita es una
columna romana, traída tal cual desde la otra punta de Europa, y que aún luce
un “graffiti” en caracteres árabes. Como curiosidad añadida, los arqueólogos
también descubrieron intactas sendas huellas de un perro y una sandalia romana.
Es poco menos que imposible localizarlas en la distancia, pero las imágenes que
ilustran la ruta son muy explícitas y reflejan a la perfección detalles tan
precisos como éste.
De la estructura
sólo queda en pie un muro, ya que en los años sesenta el resto de la nave fue
volada para obtener piedra y así reparar y reforzar la escalera de una
parroquia cercana. El desconocimiento de lo que se ocultaba bajo el suelo era
total, y de hecho el paraje era punto de encuentro para las romerías, esas
fiestas populares de carácter religioso tan popular en los pueblos.
Muchas
de las piezas recuperadas forman parte del centro de interpretación, una unidad
didáctica que introduce al curioso en la vida cotidiana de la casa del gran
señor. Maquetas, originales y reproducciones hacen hincapié en conceptos como
los que siguen: Época musulmana y moderna, La casa y el campo, La decoración
interior de las villas, La permanencia de lo sagrado, Vida cotidiana, etc.
Y por
una vez, recomendamos el vídeo que justifica la existencia de la sala
audiovisual. La realización convierte en 3D los cimientos que acabamos de ver,
ofreciendo una imagen global de la arquitectura y modus vivendi de los
habitantes del lugar (siervos y señores). El montaje es breve y no se explaya
en ese lenguaje tan recargado al que nos tienen acostumbrados los documentales
promocionales de los museos.