Paseo
de las Delicias, 61
91
- 528 73 11 * 902 - 22 88 22
www.museodelferrocarril.org
Metro:
Delicias (línea 3). Renfe: Delicias (líneas C10 y C7b).
Buses:
8, 19, 45, 47, 59, 85 y 86.
Horario:
-
de martes a viernes: de 09:30 a 15:00
-
sábado y domingo: de 10:00 a 15:00
Cerrado:
todos los lunes (incluidos festivos), del 16 al 31 de agosto (ambos inclusive),
y los días 1 y 6 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre.
Entrada:
-
general.
-
niños de 4 a 12 años, tercera edad y estudiantes -con acreditación-.
Éxito
asegurado el de la visita a este Museo. El recorrido parece diseñado
precisamente para que los más jóvenes lo disfruten con intensidad, y son muchos
los reclamos que lo hacen a un tiempo interesante y divertido.
Esta
antigua estación de Delicias es del mismo estilo que su hermana mayor la
estación de Atocha, y se llega a ella tras rodear varias instalaciones de la
RENFE y el vecino Museo de la Ciencia. Sus andenes interiores están ocupados
por trenes vintage (diésel, eléctricos…) y coches de pasajeros y vagones de
todas las épocas.
Nada
más entrar se aprecia una locomotora de vapor, cuyos entresijos han sido
"seccionados" en varias partes. De esta forma los niños pueden
descubrir (aunque nos toca a nosotros explicárselo) el mecanismo interno de unas
máquinas que sólo han conocido por el cine o las ilustraciones. Esta primera
impresión se completa con el acceso a una segunda locomotora, en la que
experimentarán 'in-situ' el funcionamiento de la carbonera, la caldera y sus
distintos volantes y mandos.
La
antigua estación de Deliciases ahora un museo modélico
El
pequeño tren de vapor tieneun éxito que no conoce edad
En
el pasillo central se suceden las maquetas y algunos fondos de especial
interés, como uno de los carruajes utilizados por el servicio ferroviario para
el transporte terrestre de personas y enseres. Antes de llegar a él hay que
atravesar las vías que dividen los andenes, tal y como se hace en aquellas
estaciones donde no hay pasos subterráneos o puentes. La ambientación es
perfecta y los chicos entran enseguida en el juego.
La
posibilidad de conocer los entresijos de algunos vagones es el principal
atractivo del último vestíbulo. Las escaleras que suben hasta ellos son de un
tamaño razonable y desde cada plataforma se aprecia perfectamente la
disposición de las puertas, asientos y equipajes. El primer coche aloja una
cafetería en toda regla, con amplias mesas para tomar algo y simular la
agitación propia del tren en movimiento.
Los
niños pueden subir a variosde los trenes y locomotoras
El
vagón-cafetería funcionacomo si aún estuviera en ruta
Algunos
de estos elementos los podemos encontrar también en los apartados temáticos del
Museo, que ocupan tres salas de la parte derecha, frente al desfile de
locomotoras. Se ha recreado una taquilla para la adquisición del billete
(¡atentos al maniquí oculto, es tan realista que asusta por inesperado!), el
despacho del jefe de estación y toda la parafernalia que adornaba el rito del
viaje en tren de nuestros abuelos. La última sección es más corporativa, puesto
que está dedicada a la historia del profesional ferroviario en España.
Otros
puntos de interés de este completísimo Museo son su Aula Talgo -en torno al
famoso modelo de origen español-, la tienda situada al comienzo de la nave y un
patio donde se aloja el puente de señales.
Willie
Fogg fue capaz de dar la vuelta al mundo en 80 días gracias a la expansión de
un transporte emergente llamado "tren", así que honremos su hazaña
con una visita anual a este templo de la vía y el coche-cama. Rigodón, Tico y
la princesa Romy así lo habrían querido.
Se
recrean todos los aspectosvinculados al viaje en tren
La
sala de modelismo muestrasus mejores piezas en acción
Mejor
que el Ibertren
Al
fondo del Museo, saliendo por un enorme ventanal que se abre al Parque Tierno
Galván, existe un pequeño recinto ajardinado donde niños y adultos pueden
disfrutar de un viaje sorprendente en tren de vapor. Se trata de reproducciones
en miniatura que hacen un pequeño recorrido por un túnel de árboles y un
apeadero a escala con parada y vías muertas. Este minitren de vapor es la
indiscutible tentación infantil de la visita. El llamado "Ferrocarril de
las Delicias" es además el primer parque de vapor vivo de la Comunidad de
Madrid. Recorre el jardín sobre una vía de 12 centímetros. El maniquista sube a
la diminuta locomotora y el guardavías da la salida reglamentaria con su
silbato y banderín.
Las
alternativas de ocio no terminan ahí, ya que a las 13:00 hh. de los sábados y
domingos comienza una obra de teatro familiar, cuya programación varía cada
cierto tiempo.
Los
primeros domingos de cada mes la cosa se anima aún más, gracias a la
celebración de un mercadillo de trenes en miniatura. Quien no haya jugado con
un Ibertren o similar, que levante la mano. Y si alguno lo hace, que acuda
cuanto antes a este singular evento del coleccionista.
De
cualquier modo, es conveniente confirmar todas estas actividades paralelas; por
ejemplo, a comienzos del mes de junio, el minitren no funcionaba porque, según
nos explicaron los celadores, "hace mucho calor y los niños se
sofocan". Tampoco los días de lluvia se puede contar con él.
La
última parte de la ruta se efectúa por las cuatro salas de maquetas, una
profusa colección de imaginería ferroviaria donde las grandes estrellas son las
reproducciones a escala de estaciones de tren de varios lugares del planeta.
Estas maquetas se exhiben en todo su esplendor mecánico los sábados, domingos y
festivos, en los siguientes horarios: 10:30, 11:30, 12:30, 13:30 y 14:00 hh.
Para entretener la espera hay donde elegir: relojes de guardavías, chapas de
identificación, gorras, silbatos, etc.