Fachada
de la Biblioteca Nacional, en el Paseo de Recoletos
Uno de
los museos de creación más reciente (febrero de 2007) es el que ilustra sobre
los fondos de la Biblioteca Nacional. La protagonista de la muestra es la
propia institución, aunque buena parte de sus contenidos versan sobre la
historia de la escritura, el libro y los diferentes soportes físicos que han
permitido la transmisión popular de la cultura.
Sala 1:
La Biblioteca a través de la historia
Con
todo, el Museo es un didáctico manual sobre cómo se trabaja en la Biblioteca y
de qué forma se catalogan sus miles de referencias. Los documentalistas
encontrarán aquí su edén particular. Se hace un recorrido por sus distintas
sedes y emplazamientos, comenzando por una maqueta de la sede del Paseo de
Recoletos y siguiendo por la descripción de sus distintas vicisitudes
históricas.
Sala 2:
El día a día en la Biblioteca Nacional
La
nomenclatura de las ocho salas y áreas temáticas de este antiguo Museo del
Libro es la siguiente:
1. La
Biblioteca a través de la historia: Contexto histórico, Los edificios de la
Biblioteca Nacional, La Biblioteca de puertas adentro.
2. El
día a día en la Biblioteca Nacional.
3. La
escritura y sus soportes: Sistemas de comunicación adaptados, y Soportes e
instrumentos. 4. La sala de las musas: Sentimiento y Belleza, Comunicación y
Conocimiento, y Fábula y Fantasía.
5.
Memoria del saber: Los saberes ocultos: el scriptorium; Cristianos, judíos y
musulmanes; Los incunables; La galaxia Gutenberg; La generalización del saber;
La literatura y la prensa; De la galaxia Gutenberg a la red; y exposición de
Guillotinas.
6.
Talleres y café literario: Grabado, Edición de partituras y Encuadernación.
7. Aula
Quijote.
8.
Espacio Museo: Sala Polivalente y Salón de Proyecciones.
Sala 3:
La escritura y sus soportes
Es un
Museo muy recomendable para la infancia, ya que transmite sus puntos de interés
mediante una auténtica catarata tecnológica y visual de pantallas de plasma,
proyecciones informativas y una reproducción constante de documentos e imágenes
ilustrativas. Quizás por ello, muchas de sus referencias no son originales,
sino reproducciones facsímiles de los volúmenes originales
Este
enfoque y tratamiento tan espectacular choca de lleno con la intimidad de un
placer tan personal como es la lectura o la propiedad de un tomo bien
encuadernado. El equilibrio entre modernidad y clasicismo cede claramente a
favor del primero, lo que en algunos momentos llega a aturdir. A los niños en
cambio les encanta todo lo que sea tocar pantallas o implicarse en alguna de
las propuestas interactivas.
Sala 4:
Sala de las Musas, con renovación trimestral de exposiciones
Destacamos
cuatro, aunque hay algunas más: el manejo de un proyector de microfilmes como
el que tantas veces hemos visto en las películas de investigadores; las lupas
gigantes con las que observar el arte de la filigrana en papel; el bolígrafo y
la hoja que les invitan a dibujar caracteres de lenguas de diversas partes del
mundo y épocas de la historia, o la visualización de las tiras fotográficas de
unos negativos en un aparato. También hay pantallas táctiles para pasar las
páginas de un libro histórico tipo incunable o grabaciones en off que se
disparan al apretar un botón.
La
arquitectura interior de las salas resulta muy original, en especial cuando son
los propios fondos de la Biblioteca Nacional los que ilustran la evolución de
la cultura de la letra impresa. La iluminación es baja, como corresponde al
cuidado que exige el papel antiguo. Los contenidos del Museo no son los
habituales, por lo que abundan las curiosidades históricas y se sale del Museo
con esa agradable autocomplacencia intelectual que se experimenta al “haber
aprendido algo nuevo” que minutos antes desconocíamos.
Sala 5:
La memoria del saber
Las
dotaciones del Museo para la realización de actividades resulta imponente. El
Aula Quijote es un espacio dotado de recursos pedagógicos de última generación,
que sirve a los colegios que visitan la Biblioteca Nacional para poner en común
sus impresiones y experiencias. Esta inmersión en lo literario y bibliográfico
toma como punto de partida la obra de Miguel de Cervantes, un clásico infalible
que todos los niños conocen en mayor o menor medida. A sólo unos metros, los
profesores descansan en la recreación de un minimalista café literario en el
que no falta ni el piano.
Las
convocatorias más masivas tienen lugar en el Espacio Museo, que cuenta con
sendos auditorios, uno de ellos específico para la proyección de documentales.
Casi la mitad del Museo lo ocupa todo el despliegue logístico “de puertas
afuera” que hemos descrito. Su existencia queda de sobra justificada por una
intensa programación de talleres escolares y para el público en general,
visitas guiadas, conferencias o sesiones dedicadas a la “pieza del mes”, entre
otras propuestas.
Sala 6:
Talleres y café literario
Sala 7:
Aula Quijote